16/04/2024
Leyenda de la campana biker.
Son muchas las historias alrededor de este mito, pero una de las más conocidas es orgullosamente mexicana.
Hace muchos años, en una noche fría de diciembre en la zona de la frontera de México con Estados Unidos, un motociclista regresaba de un viaje largo con sus alforjas repletas de juguetes que había comprado para los niños de su pueblo.
Mientras manejaba esa noche, por las fechas decembrinas, pensaba en todo lo que había pasado y vivido al lado de su fiel motocicleta y las aventuras recorridas con ella. Casi llegando a su destino, vió en el camino un grupo de personas pequeñas que son conocidas como “DUENDES DEL CAMINO”. Ya sabes, en el camino encuentras obstáculos en la carretera como baches, palos, pedazos de llanta de camiones o clavos que son objetos temidos por los motociclistas, además de miles de objetos que influyen cuando viajas en una moto. Es ahí cuando los “DUENDES DEL CAMINO” aprovechan para tener un momento de diversión a costa de los viajeros.
Bueno, pues es ahí donde este viejo motociclista entró a una curva con la luz de luna de frente y los duendes lo atacaron, provocando que se derrapara contra el asfalto y por la caída una de sus alforjas se rompió.
Mientras estaba en el suelo, aturdido por el golpe, los duendes del camino se acercaron hacia él. El motociclista no estaba dispuesto a entregarse y empezó a lanzarles los juguetes que traía en sus alforjas, mientras, los duendes seguían acercándose. Finalmente, ya no tenía nada que lanzar, pero, él tenía una campana y comenzó agitarla para hacerla sonar, con la esperanza de asustar a los pequeños y malvados duendes.
Cerca de ahí se encontraban acampando en el desierto dos motociclistas alrededor de una fogata que conversaban de su día de paseo. Por la calma del ambiente pudieron escuchar un sonido parecido al de campanas de una iglesia y dispuestos a investigar fueron hacia dónde provenía ese sonido. Llegaron al lugar y encontraron al primer motociclista al borde de la carretera con los duendes alrededor atacándolo y ellos arrojaron piedras y gritaban para alejar a esa amenaza.
Agradecido con los dos motociclistas, el viajero les ofreció pagarles su ayuda, pero como hacen todos los Bikers de corazón, ellos rechazaron aceptar cualquier tipo de pago. Aun queriendo ofrecer algo como agradecimiento por el noble acto, el viejo motociclista cortó dos pedazos de cuero de sus alforjas y ató una campana a cada uno en sus máquinas colocándolas lo más cerca del suelo como fuera posible.
“Con las campanas colocadas en sus motos, estarán protegidos contra los “duendes del camino” y siempre que estén en un apuro hagan sonar la campana y un compañero motociclista irá en su ayuda”. Fueron las palabras de agradecimiento que les dio.
Así que cuando veas a un motociclista con una campana en su motocicleta, sabes que lo han bendecido con la cosa más importante de la vida. Es esencial que un amigo te la regale. Así, si un viajero experimentado te la regala, el poder de su campana se duplica, esta experiencia te provee de seguridad adicional en tus viajes. Así que tienes un amigo que no tiene una campana en su moto, regálale una y protege su camino, el saber que tiene alguien que se preocupe por él es un sentimiento que no tiene nombre.
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