22/03/2026
OSTEOPATÍA INFANTIL
Dejadme que os cuente sobre algunos de los niños que han pasado por mi gabinete, para compartir cómo se ha trabajado con ellos y los avances que han logrado.
Quiero comenzar hablando de Álvaro, un niño de 9 años cuya historia me toca especialmente debido a la conexión emocional que me evoca mi propia infancia.
Álvaro llegó a consulta acompañado de su madre, preocupada porque presentaba un pie supinador con aducción y rotación externa.
Aunque su caso no llegaba a ser un pie zambo, ya empezaba a experimentar problemas tanto estéticos como funcionales.
Hasta marzo de 2014, Álvaro utilizó plantillas diseñadas tras un estudio podológico de su pisada. Sin embargo, al iniciar el tratamiento con él, dichas plantillas dejaron de ser útiles debido a los cambios que comenzamos a generar.
Tras realizar un estudio detallado, comenzamos a trabajar en la preparación de sus estructuras musculares para intervenir de manera eficaz en:
- **Ligamentos de tobillos:
- ** Ambos peroneoastragalinos anteriores y el peroneocalcáneo del tobillo derecho.
- **Ligamentos de rodillas:
- ** Ambos ligamentos laterales internos o colaterales medianos.
- **Huesos:** Ambos astrágalos, que estaban bloqueados en rotación interna; el escafoides del pie izquierdo, con una lesión similar en rotación interna; y el maléolo peroneo (externo) del tobillo derecho, que estaba anteriorizado.
Aplicamos diversas técnicas manuales específicas, adaptadas al tipo de tejido y a la lesión particular de Álvaro.
En la segunda sesión, continuamos trabajando en los ligamentos de tobillo y rodilla. Ya observamos ciertas mejorías: el maléolo peroneo mostraba un deslizamiento articular normal, y el ligamento peroneocalcáneo había recuperado estabilidad.
Aquí quiero destacar la importancia del trabajo ligamentario, ya que su función de sujeción entre los huesos es fundamental.
A medida que los esguinces respondían de forma adecuada, el cambio en su pisada se hizo evidente, incluso en esas primeras dos semanas de tratamiento. Esto se debió a la disolución del estado de gel adherido en las paredes de los ligamentos y a la estimulación de su función de sujeción.
En la tercera sesión, nos centramos en reajustar por completo el tejido ligamentoso afectado y los astrágalos, además de tratar el segundo metatarsiano derecho, que presentaba un bloqueo superior.
Después de esta fase inicial, dejé de ver a Álvaro durante un tiempo prolongado. Sin embargo, meses después, su abuelo acudió a consulta por un problema de cadera y me comentó que Álvaro estaba teniendo nuevamente dificultades. Le pedí que lo trajera, y así fue.
Cinco meses después, volví a evaluar a Álvaro y noté que su condición había empeorado considerablemente. Reiniciamos un plan de tratamiento, esta vez trabajando desde la pelvis hasta los pies. Comencé con sus huesos ilíacos, que estaban desnivelados: el ilíaco izquierdo presentaba un bloqueo en anteversión, mientras que el derecho estaba en retroversión.
Posteriormente, lo atendí en tres sesiones adicionales, enfocándome nuevamente en sus tobillos y rodillas. Trabajé específicamente en el refuerzo de los ligamentos para mejorar la sujeción articular y en la movilidad articular para optimizar su estabilidad y prevenir un mayor deterioro.
Entre las áreas tratadas se encontraban sus articulaciones tibiofemorales, ambas en aducción, lo que generaba un valgo de rodillas. También presté atención a los astrágalos de sus pies, que estaban desalineados y "mirándose entre ellos".
El progreso de Álvaro ha sido notable, demostrando cómo un enfoque integral y personalizado puede marcar la diferencia en la calidad de vida de un niño.