27/01/2024
Aunque en nuestro menú solo aparecen nuestras creaciones, realizamos una amplísima gama de cocktails clásicos internacionales como el Mai Tai uno de los cocktails más prostituidos de la historia.
Nosotros interpretamos la receta original de 1944 de Víctor Jules Bergeron (Trader Vic).
Receta:
- Ron añejo jamaicano.
- Ron agrícola añejo de Martinica.
- Sirope de almendra.
- Sirope de caña de azúcar.
- Zumo de lima.
Historia:
- «Mai tai roa ae»; algo fuera de lo común, en lengua tahitiana, es lo que exclamó la primera persona que probó el cóctel en un bar de Oakland en 1944.
En aquel contexto de guerra y de descubrimiento de lo exótico, Victor Jules Bergeon, también conocido como Trader Vic, regentaba desde 1934 el Hinky D***s, ubicado en Oakland, en la estadounidense bahía de San Francisco.
El menú del Hinky D***s era básicamente polinesio, además de una mezcla de comida china, francesa y americana preparada en horno de leña.
Una tarde de 1944 esperaba a un par de amigos, Ham y Carrie Guild, procedentes de Tahití. Quería homenajearles con un cóctel especial, así que preparó uno mezclando varios ingredientes tahitianos. Dio a probar el trago y su amigo Carrie, tras el primer sorbo, exclamó: «Mai tai-roa aé», lo que venía a significar en lengua tahitiana que el cóctel era el mejor, algo fuera de este mundo, fuera de lo común.
Desde entonces, el nuevo cóctel sería conocido como Mai Tai; «maita´i» quiere decir «excelente». Se hizo muy popular en California y posteriormente en Seattle, cuando en 1948 Bergeon abrió el primer Trader Vic´s, en la actualidad una cadena de restaurantes y bares tiki.
Hora ideal para consumir este cocktail:
- Aunque cada uno pueda tomarse un Mai Tai cuando mejor le plazca, el cóctel está entre los considerados de media tarde en un día de verano; ideado para ser degustado sin prisa, despacio y con mucha calma.
Perfecto para refrigerarse en una calurosa tarde de estío. Eso sí, los ingredientes de la bebida son potentes desde el punto de vista alcohólico, por lo que es importante controlar el disfrute para que no se nos convierta en una mezcla explosiva, incluso a la sombra y frescos.