Black Maria Bar

27/10/2025

Jack DeJohnette, uno de los bateristas más influyentes e innovadores en la historia del jazz, falleció el día de ayer 26 de octubre a los 83 años, según reportes de DeJohnette Publishing Group.

Reconocido por su versatilidad, y su sonido inconfundible para expandir el rol rítmico del instrumento, DeJohnette deja un legado que cambió para siempre la forma de entender la batería en el jazz moderno.

Darno Von DeJohnette, primo de Jack, escribió: "Este es un momento difícil para la familia DeJohnette, y lamento profundamente la pérdida de nuestro primo, Jack. Escribo esto para homenajear la vida extraordinaria y el legado de un hombre que fue uno de los músicos más influyentes de la historia"

El músico que estaba aquejado de la enfermedad de Lyme, según trascendidos tempranos, habría sufrido algún tipo de infarto.

Nacido en Chicago en 1942, DeJohnette alcanzó proyección internacional a fines de los años 60, especialmente tras su colaboración con Miles Davis en una etapa clave de transición hacia el jazz fusión, participando en álbumes decisivos como "Bi***es Brew" (1970). A lo largo de más de cinco décadas, su trayectoria abarcó desde el post-bop al free jazz, desde el avant garde al swing y desde el jazz acústico hasta lenguajes eléctricos y atmosféricos, convirtiéndolo en un camaleón rítmico sin fronteras.

Su asociación de décadas con Keith Jarrett y Gary Peacock en el célebre "Standards Trio" lo alzó como referente máximo del interplay, con una batería conversacional, melódica y dinámica, capaz de dialogar con los solistas en igualdad musical.

En paralelo, su trabajo con el célebre sello alemán de ECM Records, su grupo Special Edition y colaboraciones con figuras como John Scofield, Bill Evans, John Abercrombie, Herbie Hancock o Freddie Hubbard, lo consolidaron como uno de los bateristas más completos de su tiempo.

Además de su maestría polirrítmica, sutileza tímbrica, control extremo de la dinámica y un ride reconocible en segundos, DeJohnette redefinió la batería como instrumento narrativo, en vez de ser un mero acompañante.

Su influencia es directa en generaciones posteriores, desde el jazz contemporáneo acústico hasta la fusión moderna.

No nos alcanzamos a reponer de los últimos fallecimientos, y ya tenemos que reportar uno nuevo. Descansa en paz.

23/09/2025
22/09/2025

Jaco no sabía leer música, pero en 1968 tomó prestada la grabadora de carrete a carrete de su amigo Bob Bobbing y creó su versión de “The Chicken” de Pee-Wee Ellis. Jaco tocó todos los instrumentos de la grabación, que envió a la viuda de John Coltrane, Alice, también una músico consumada. Ella le devolvió el favor respondiendo con una carta alentadora. En años posteriores, “The Chicken” se convirtió en uno de los clásicos de los conciertos de Jaco. Con su interés por el jazz, Jaco también adquirió un contrabajo. Pero no fue fácil de mantener y finalmente lo cambió por otro bajo eléctrico. Más tarde, se haría conocido por obtener un tono vertical en su sistema eléctrico sin trastes.
https://youtu.be/TgntkGc5iBo?si=hni-D1Y0pXvLzzqh

20/09/2025

NINA SIMONE: DEL FRACASO A LA GLORIA

“El jazz es una palabra blanca para definir a la gente negra. Mi música es música clásica negra” (Nina Simone)

Y es que Nina Simone, además de una gran cantante - sin duda, una de las intérpretes con más personalidad de la historia del jazz-, había recibido en su juventud una sólida formación pianística fundamentalmente clásica, que hicieron de ella una portentosa intérprete del instrumento. Con cuatro añitos ya tocaba el piano en la iglesia donde su madre predicaba y fue allí donde una profesora de piano llamada Muriel Mazzanovich la vio tocar y se le ocurrió la idea de convertirla en una verdadera pianista clásica, olvidando que aquella chiquita era mujer y a la vez negra, lo que en aquella época y aquel país lo convertía en un reto casi imposible.

En cualquier caso aquella profesora hizo que Nina se ejercitara lo indecible con interminables horas de práctica al teclado, metiendo en su cabeza las intrincadas partituras de J.S. Bach o los dificilísimos ejercicios de Czerny.

En 1951 llegó el momento de la verdad. Nina fue una de las primeras jóvenes afroamericanas en enfrentarse a las exigentes pruebas de acceso del afamado Conservatorio Instituto Curtis de Filadelfia.

Según algunas fuentes, sus padres acudieron a verla en tan importante ocasión y se sentaron cerca del escenario. No tardaron en ser desplazados a la última fila. Mujer temperamental desde muy joven, Nina se negó a tocar hasta que sus padres pudieron volver a la primera fila. No le importaban las posibles consecuencias en un momento delicado como en el que se encontraba y eso demostraba la pasta de la que estaba hecha aquella joven.

Interpretó obras de gran calado de Rachmaninov, Liszt, Czerny y por supuesto Bach, pero no fue suficiente y puede que, por fortuna para la historia de música, le dijeron que no era admitida. Sin duda perdimos una gran pianista clásica, pero ganamos una diosa del jazz y el soul, con lo que creo que salimos ganando.

Hay que decir que, por el reducido número de plazas que ofertan, es el centro de estudios de más difícil acceso del mundo junto con la Escuela Juilliard de Nueva York, donde curiosamente sí pudo estudiar previamente Nina Simone, formación que hubo de interrumpir por trasladarse su familia a Filadelfia. Por el Conservatorio de Filadelfia pasaron artistas de la talla de Leonard Bernstein, Samuel Barber, Jorge Bolet, Lang Lang, Hilary Hahn, Nino Rota.... Ahora supongo que se sentirán un tanto contrariados de no poder poner el nombre de Nina Simone, tan grande como el de aquellos, en la lustrosa lista de antiguos alumnos.

El caso es que había que ganarse el sustento y aquello de tocar una polonesa de Chopin estaba muy bien, pero siendo negra daba poco para llenar la despensa familiar. Ella se llamaba en realidad Eunice Kathleen Waymon y decidió tomar como nombre artístico el de Nina Simone. Nina por Niña y Simone por la admiración que sintió por Simone Signoret en “París, bajos fondos”.

Ya con el nombre que la haría famosa, empezó a tocar el piano en un club de Atlantic City noche tras noche. No era el escenario ideal para una chica de su formación, pero daba de comer y fue el lugar en el que empezó a forjarse ese estilo suyo tan característico y combativo que la convertiría en leyenda.

Pero no crean que olvidó del todo aquellas influencias clásicas; si escuchan su gran tema "Love me or leave me" (abajo) notarán en su parte central un maravilloso solo de piano, en el que es perfectamente reconocible el estilo barroco de las obras para teclado del gran Johann Sebastian Bach; es verdadera música clásica pasada ligeramente por el tamiz del jazz.

La fusión, a veces, nos regala maravillas como esta. Con razón esa forma suya de cantar y tocar el piano hizo que la prensa alguna vez se refiriera a ella como "High Priestess of Soul", o lo que es lo mismo la "Alta Sacerdotisa del soul". Ahora es tiempo de quererla, pero nunca de dejarla. Oigámosla en "Love or leave me" (abajo en primer comentario)

Todas las anécdotas publicadas están ordenadas en nuestro blog Anécdotas de cine, música y arte. Enlace en la bio. (Paco López) - Imagen CC0

19/09/2025
19/09/2025
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