Mi punto G

Mi punto G Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Mi punto G, Club de entretenimiento para adultos, Bogotá.

07/11/2022
Con ud ….Soy el diablo ,un excelente seductor ,a veces nos llamamos amor ,pero es parte del juego de nosotros dos ,tus o...
25/07/2022

Con ud ….

Soy el diablo ,
un excelente seductor ,
a veces nos llamamos amor ,
pero es parte del juego de nosotros dos ,
tus ojos son mi eterno resplandor ,
me gusta que como buena gatita ,
bebas de mi fino licor ..

Eres perversa , una bruja ,
que sucumbe a mis órdenes ,
para brindarme entera satisfacción ,
deleite y perdición ,
ardiendo en la hoguera de la pasión ,
me sirve el café temprano ,
una clave que sólo sabemos ud y yo !!!

Uffff esto se puso mejor …

Sexting de madrugada ,
cuando los demonios deambulan ,
ocasionando caos y perversión ,
buen s**o sin pudor ,
encendiendo los sentidos ,
para los amantes de ocasión ,
presenciando el in****no mismo ,
que somos ud y yo .

Aqui el rey del caos ,
el erotismo y la seducción ,
ud tan bruja , tan erotica ,
ojos de gata que me arrebatan el corazón ..

Experta en el arte del amor ,
de desatar la lujuria a niveles de destrucción ,
de encender mi libido ,
hasta hacerlo estallar,
como volcán en erupción ..

Esa bruja la poseo yo ,
a pleno antojo ,
sin n

Uno rápido en la cocinaMi mujer, de grandes tetas, y un calentó que tuve acabó por una escena a la desesperadaSoy un hom...
25/07/2022

Uno rápido en la cocina

Mi mujer, de grandes tetas, y un calentó que tuve acabó por una escena a la desesperada

Soy un hombre casado con una vida de lo más normal, eso sí, sin hijos. Mi esposa y yo tenemos muy claro que no queremos tenerlos porque vemos más inconvenientes que otra cosa, ya que nos gusta viajar, salir tranquilamente, fo**ar cuando nos apetezca ... y la mayoría de nuestros amigos dicen que los hijos te limitan en muchas de esas cosas.

El caso es que. hace casi un año mi mujer decidió ponerse más pecho porque el que tiene no le acaba de convencer (la edad y además a ella le gustan las tetas grandes, y eso que ya las tiene bien ...), así que tras hacerlo reconozco que en muchas ocasiones me han dado muchas ideas nuevas: cubanas, corridas sobre sus tetas, caricias combinadas con algún azote ... y si, nos da placer a los dos.

En una ocasión hicimos una barbacoa en un pequeño jardín que tenemos en la parte trasera de casa e invitamos a amigos (algunos con hijos y otros no) y obviamente tuvimos que combinar la atención con conversaciones que caminaban de un extremo a otro: desde el tipo de cesped hasta la mejor cerveza, desde la tienda donde compran ropa hasta los polvos que echan durante un mes .... en fin, de todo.

En una de esas me fijé en Claudia, la mujer de Carlos, otro amigo. Ella es carne de gimnasio, y aunque ya salta los 45 años se mantiene bastante bien, y yo lo noté sobre todo en el corte que hace el pecho con el área abdominal. Esa línea le definía perfectamente un par de peras que se mostraban carnosas y algo caídas, pero la camiseta blanca y (creo que) el bikini que llevaba debajo le marcaban levemente unos pezones que trataban de mirar al cielo, por lo que seguro que serían unas tetas muy bien puestas y apetecibles (y naturales, al parecer). Por un momento me imaginé chupándole esos pezones que seguro que estarían arropados por una aureola no demasiado grade, rosita y con el tamaño de mi boca. Me puse a tono enseguida.

Para bajar el calentón hacía idas y venidas a la casa para reponer comida, bebida, etc y Marta, mi mujer también hacía lo mismo. Nos cruzábamos, nos preguntábamos que qué tal iba todo, si hacía falta ayuda y seguíamos a lo nuestro.

Antes de comer, mi mujer pasó a la cocina para preparar unas ensaladas y yo, de nuevo con mi calentón por lo de Claudia, abrí el frigorífico para coger agua fresca. Cuando lo hice, me apoyé en la encimera para respirar y vi a mi esposa de espaldas cortando las verduras y con sus dos melones dando pequeños rebotes según ella movía el cuchillo. En un segundo se me puso dura como una piedra. Me acerqué por detrás y tras restregar un poco el paquete por su c**o le dije "hola..."

- Niño! estás empalmado! me dijo sorprendida.

- Si, te he visto así y mira ... (puse mis manos en sus tetas y las apreté levemente).

Entre sonrisa y extrañeza hizo un gesto para que me quitase y me volvió a decir "la gente está dando vueltas, solo falta que entre alguien y te vea metiéndome mano. Espérate y cuando se vayan todos terminamos la faena". Según me seguía restregando se me ponía más dura.

La cocina donde estábamos daba precisamente a la zona del jardín aunque una persiana de láminas que estaba casi cerrada impedía ver a los de fuera qué pasaba dentro, pero no al contrario, así que le recordé eso a mi esposa: "no nos ven y si viene alguien lo controlamos desde aquí" intenté bajarle el pantalón corto que llevaba puesto para buscar el agujero.

-Quita! dijo soltando el cuchillo para volver a poner el pantalón donde estaba. "Estas cosas me dan reparo y me moriría de la vergüenza si nos pillaran".

-Venga, no seas blanda!, déjame que te eche uno rápido (volví a insistir en el pantalón.

Soltó lo que tenía y se giró bruscamente mirándome a los ojos: "Si nos ven me muero y sobre todo acaba cuanto antes"

En este momento el paquete ya no merodeaba por su c**o, sino que estaba en la zona va**nal, así que aproveché para restregar un poco también. No obstante no me gustó tanto porque Marta lleva toda la zona totalmente depilada y no se, casi que prefiero algo de pelo, pero claro, es lo que le gusta a ella. Reconozco que para comérselo si que me gusta que no haya nada porque la lengua y los fluidos funcionan mejor.

De nuevo la giré y le bajé el pantalón y un tanga que llevaba también. Sin terminar de quitarlo me saqué la polla, totalmente erecta y la pasé por la raja del c**o entreteniéndome un poco en la entrada a la va**na. Ella mientras, abría un poco las piernas, lo justo que le dejaba el pantalón. Hice el primer intento, el cual no fue muy bien porque las piernas no estaban lo suficientemente abiertas. Mi esposa notó que algo fallaba y con la ayuda de una mano terminó de bajar el pantalón hasta los tobillos para abrir un poco más. Ahora si que la metí casi hasta el fondo. Para llegar a la penetración total la incliné un poco hacia la encimera y se quedó perfecta: su c**o miraba con toda perfección hacia mi estómago y mi rabo tenía todo el camino despejado para taladrarla. Pero faltaba un poco de lubricación aún. De nuevo mi mujer lo solución poniendo saliva en su mano y restregándola primero por la punta del capullo y luego, de nuevo, por su c**o. Volví a encarar y esta vez si entró hasta adentro del todo. Tal fue la cosa que noté como la punta llegaba a una especie de tope.

Ella gimió levemente y yo, tras mirar por la ventana comencé a embestirla a toda velocidad mientras ella se aferraba fuertemente a la encimera para aguantar los envites y soltando algún gemido de nuevo. Aprecié que sus enormes tetas se balanceaban ahora más y le subí la camiseta para cogerlas desde mi posición para apretarlas fuerte (a ella le pone mucho). Su respiración aumentó y soltó un "así, así" (eran sus previos al orgasmo). De nuevo miré a través de las lámias de la persiana y todo estaba normal: la gente seguía charlando y Claudia me ofrecía un ángulo por el que sus bolas también destacaban. Pensé en que podría estar comiéndoselas de nuevo a la vez que me follaba a mi mujer y eso me puso más animal todavía. La follé más duro con unos golpes que parecían cachetes. "ostias, ostias nene" dijo con todo excitado mi mujer... de nuevo "ostias, ostias que me voy a correr".

Bajé la mirada hacia ella y solté las tetas para cogerla del pelo (no lo tiene largo, pero lo suficiente para cogerlo bien) y llevarla hacia atrás. "Si? Venga, lléname la polla de flujo" respondí con una voz casi entrecortada porque me estaba llegando el momento a mi también. "Ahí va, ahí va" insistió e inmediatamente dió un pequño grito que hizo que mis manos bajasen a su cintura para empotrar más fuerte todavía. Volvió a dar un segundo grito, ahora algo más suave y profundo. Efectivamente se estuvo corriendo mientras mi polla, totalmente erecta, la penetraba sin perder ritmo. Sin decir nada, le dí un último empujón dejándola dentro y haciendo fuerza como si quisiera que mi lechada se pegara en alguna pared. Sin sacar ni un centímetro seguí apretando más hasta el punto que ni sus manos podían sujatar su cuerpo en la encimera. mientras soltaba toda mi leche dentro de ese c**o tan mojado ví como sus tetazas se apoyaban aplástandose y restregándose un poco y me dio tanto gusto que hasta noté un cosquilleo que me subía y bajaba por todo el cuerpo.

Volví a mirar por la ventaba mientras terminaba los últimos espasmos de mi corrida y mi esposa se levantó ligeramente para incorporarse. Todo seguía igual afuera y tras un par de respiraciones profundas mi esposa, mirando hacia la encimera dijo "joder, no me lo hubiera imaginado nunca, y sonrio volviendo la cabeza hacia mí para darme un beso en la boca sacando la puntita de la lengua (creo que estaba excitada todavía)". Según la saqué ella puso su mano para no dejar caer el semen que iba a salir (me corro dentro porque toma píldoras anticonceptivas) y tras coger una servilleta de papel fue limpiándose. "Muchacho, si que tenías los huevos llenitos, sí". "Es que estaba a 100" le respondí.

De nuevo se subió el pantalón y yo también volví a meter el animal en la jaula que ya estaba, por cierto, algo más flácido y di un trago a la botella de agua que había cogido antes. Volví a apretarle las tetas mientras me mordía los labios y le di un pequeño cachete en el c**o. "Voy afuera. Te has quedado bien?" le prengunté. "Perfecta" dijo sonriendo. "Anda, sal que van a decir que qué están haciendo estos" volvió a decir riendo.

De nuevo, salí al jardín y me integré con la gente. Mi esposa tampoco tardó en hacerlo y nadie se enteró de nada.

No obstante, en mi cabeza seguían las tetas de Claudia ...

Quiero hacerte el amorNo me hagas sufrirNo te das cuenta de que muero por tenerte entre mis brazos, por besar tu boca, a...
25/07/2022

Quiero hacerte el amor

No me hagas sufrir
No te das cuenta de que muero por tenerte entre mis brazos, por besar tu boca, acariciar tu piel y perderme en tu intimidad.

Nena yo sé que soy un perdedor, para ese corazón frío.

Tú me haces sufrir
No me hagas esperar
Ven y permíteme hacerte el amor

Te prometo que no diré nada, seamos un secreto.

Pero no me hagas sufrir
No ves que solo pienso en ti
Me tocó mientras veo tus fotos
Cierro los ojos y te imagino

Quiero sentir la suavidad de tu piel.

No te arrepentirás, te llevaré a la luna ida y vuelta.

Deja volar tu imaginación
Esta noche no me hagas sufrir
Yo solo quiero hacerte el amor

Mírame a los ojos y confiesa tu lujuria.

Sé que para un corazón frío como el suyo es difícil sentir el calor de la pasión.

Permítame quitarle la ropa lenta y sutilmente.

Permítame susurrar al oído todo lo que deseo hacerle.

Su piel vuele a rosas
Su cabello a miel
Su boca a fresa
Y sus labios a lujuria

Sus suspiros, jadeos y gemidos me prenden.

Permítame perderme en lo más profundo de su intimidad.

Soy un perdedor, que muere por hacerle el amor.

Miguel Angel

¿Sabes por qué Cristóbal Colón pudo descubrir América?*Porque ERA SOLTERO*Si Cristóbal Colón hubiese tenido esposa, habr...
25/07/2022

¿Sabes por qué Cristóbal Colón pudo descubrir América?
*Porque ERA SOLTERO*
Si Cristóbal Colón hubiese tenido esposa, habría tenido que oír:
- ¿Qué vas a dónde?
- ¿A descubrir qué?
- ¿Y por qué tienes que ir tú?
- ¿Y por qué no mandan a otro?
- ¡Todo lo ves redondo!
- ¿Estás loco o eres id**ta?
- ¡No conoces ni a mi familia y quieres descubrir el nuevo mundo!
- ¿¡Que sólo van a viajar hombres!?
- ¿Me crees estúpida?
- ¿Y por qué no puedo ir yo si eres el jefe?
- ¡Infeliz, ya no sabes qué inventar para estar fuera de casa!
- ¡Si cruzas esa puerta yo me voy con mi madre!!! Sinvergüenza!
- ¿Quién es esa tal María?
- ¿Qué Pinta?
- ¿Y la muy boba se hace la Santa!
- ¿Y dices que es una Niña?
- ¡Todo lo tenías planeado, ma***to!
Vas a encontrarte con unas indias.
- ¡A mí No me vas engañar!
- ¿Qué la Reina Isabel va a vender sus joyas para que viajes?
- ¿Me crees im***il o qué?
- ¡¿Y entonces qué..., te dio las joyas no mas así por qué si?!
- ¿Qué tienes que ver con esa vieja loca ?
- ¡No permitiré que vayas a ningún lado!
- No va a pasar nada si el mundo sigue plano.
- ¡Así que ni te vistas porque NO VAS!

PENETRACIÓN  CON SENTIDOHoy en día se cree, que el s**o es solo penetración, que mientras más duro lo hagas, mejor eres....
14/07/2022

PENETRACIÓN CON SENTIDO

Hoy en día se cree, que el s**o es solo penetración, que mientras más duro lo hagas, mejor eres.

Se perdió la sutileza de tratar con reverencia una va**na.

Se perdió el sentido de que antes de penetrar una va**na la mujer tiene que estar mojada en cuerpo, mente y alma.

Es importante el tamaño del pene. Pero es mas importante el tamaño del sacrificio y entusiasmo que pongas antes de la penetración.

Cuántas mujeres desean sentir que recorras su piel, con tus dedos, con la humedad de tu lengua. Le gusta sentir cómo muerdes despacio cada parte de su cuerpo. Mientras la miras fijamente y le dices cuánto la deseas. Le gusta sentir como la levantas en tus brazos y la comes con besos apasionados.
De los que no pides permiso para meter tu lengua.
Esos besos que escurren su va**na, a la mujer le encanta que beses sus senos y los toques con la punta de tu lengua, que los agarres firmemente con tus manos.
Que agarres sus nalgas y las aprietes, que su cabello se enrolle en tus manos, a ella le gusta que antes que la penetres, jugar, agarrarte tu pene y jugar con él.
Ten paciencia se que mueres de ganas de poseerla.
Pero ella necesita que aún recorras más su cuerpo. Que beses su nuca,su espalda.
Ella quiere que abras su piernas y pongas tu boca en su entrepierna, en su va**na
Quiere agarrarte con sus piernas y asfixiarte mientras le das el mejor s**o oral de su vida.

Quiere dejar tu cara molada de su orgasmo antes de ser embestida, quiere sentir que la amas y quiere que lo demuestres
recorriendo su cuerpo.
Quiere que muerdas sus nalgas.
Que dejes tu mano Tatuada en sus nalgas, que dejes la marca de tu maestría en las artes amatorias en su mente.
La mujer desea sentirse indecente con la persona correcta.
Antes de penetrarla:
pásale tu pene erecto por su cl****is
Hazla que ya no pueda más, que sea ella, la que te diga entra ya por favor.

Ten en cuenta que:

El pene no está hecho solo para penetrar una va**na.
También puedes penetrar su boca sus pechos y hasta su parte más intima *
Ella lo querría así.

Cuando penetres no es sólo un mete y saca, es un movimiento pélvico con sentido con ritmo
cuando penetres, tus manos no deben descansar, tus ojos siempre mirando intensamente los suyos.
Siente su respiración agitada.
Siente las palpitaciones no sólo de su corazón sino de su va**na.
Cuando eso esté pasando,
dile al oído lo deliciosa que está.
Lo mucho que la deseas.
Que es tuya y tú eres de ella.
Y empieza a embestirla con más fuerza. Verás como desprende de ella el primer orgasmo.
Verás como es tan intenso, que no querrá alejarse de ti...

Y es allí donde comienza la danza del multiorgasmo, la fiesta del placer infinito.

Eso es penetrar una va**na con sentido...❤

Ruda, libre, loca y sexy

Los ojos nunca necesitan traductor, ni una mirada interpretación.Lo que dicen se entiende en cualquier dialecto,  numero...
14/07/2022

Los ojos nunca necesitan traductor, ni una mirada interpretación.

Lo que dicen se entiende en cualquier dialecto, numerologia o lugar sin decir ni una sola palabra.
Te das a entender y haces que todos intuyan la clase de ser humano que eres...

Ya que, de todo nuestro ser, es lo más cercano al alma que tenemos.

La mirada es la ventana al alma y la expresión sin palabras.

Bueno, es lo que creo

“NO PUEDO DEJAR DE PORTARME MAL”. EuGenya.      Las vacaciones habían quedado atrás, yo estaba inmersa de nuevo en mi ru...
06/07/2022

“NO PUEDO DEJAR DE PORTARME MAL”.



EuGenya.

Las vacaciones habían quedado atrás, yo estaba inmersa de nuevo en mi rutina laboral. Mi esposo también estaba de vuelta en lo suyo y de momento se encontraba en un viaje de negocios, algo muy frecuente en él. Los días de descanso habían sido memorables y especialmente placenteros para mi persona. Desgraciadamente los tuvimos que interrumpir de manera abrupta, un gran inconveniente, pero como reza el dicho: “La bailado nadie me lo quitaba”. De modo que con frecuencia me sorprendía a mi misma suspirando a causa de aquellos recuerdos candentes.

Poco antes de salir del trabajo yo había recibido un mensaje misterioso. Un pequeño ramo de gardenias acompañaba la nota. En ella, se me pedía acudir a una cita en un lugar cercano al trabajo, el sitio era agradable y solía ir con frecuencia allí. Yo sabía que mi marido volvería esa misma noche, de modo que no me haría daño acudir a una inocente cita quizás con un admirador que finalmente decidía dar la cara. Por supuesto que yo iba más por curiosidad que por otra cosa. No quería verme envuelta en más problemas de los que había experimentado a últimas fechas.

Acudí al lugar un tanto desconfiada. Había una mesa reservada a mi nombre, pero estaba sola, el admirador misterioso todavía no llegaba. Esperé algunos minutos, pero el susodicho no hizo acto de presencia, así que decidí marcharme. Si esa falta de formalidad me molesta normalmente, me molesta mucho más tratándose de asuntos como el que me había llevado al lugar.

Me invadió una mezcla de alivio y decepción cuando tuve la certeza de que me habían dejado plantada. Tal vez eso había sido lo mejor. Justo me estaba poniendo de pie para marcharme, cuando una sombra me oscureció el panorama.

—Perdón por el retraso, me fue imposible llegar antes.

Esa voz... ¡No lo podía creer, casi se me caían los calzones de la emoción! Ahí estaba frente a mí, el mismísimo señor con el que había tenido aquellos candentes roces en la playa. Al reconocerlo, no supe cómo reaccionar. Una parte de mí quería salir corriendo y otra quería que me lanzara sobre él y comenzara a devorármelo a besos.

Estaba nerviosa como adolescente en su primera cita, no podía creer que estuviera frente a mí, ese hombre entrado en años, que me hacía perder la cabeza con facilidad. Él hombre que había conseguido de mí lo que nunca antes otro de nuestros inspiradores sexuales hubiera logrado.

Antes de él, no había ido más allá de un rico besuqueo con su respectivo manoseo... Pero con él, había llegado demasiado lejos, no habíamos tenido un coito, pero nos habíamos masturbado mutuamente, en varias modalidades e incluso, yo le había hecho una rusa memorable... Sabía que de tenerlo a mi disposición por más tiempo acabaríamos por consumar el acto. Yo lo deseaba y sabía muy bien que él también, aunque hasta el momento se había contenido, sin pretender saltar las trancas. Pero estaba segura de que en cuanto abriera la cerca, él la cruzaría y entonces ya no habría vuelta atrás.

—¿Sabía que mi marido está de viaje?

—Algo supe, por eso me tiene aquí, para aprovechar su ausencia.

—Pudo haber venido unos días antes y hubiéramos tenido más tiempo para estar juntos. Pero viene a verme justamente el día que mi marido regresa.

—Mientras no lo vea aquí a su lado, pienso aprovecharme de usted todo lo que me permita...

Vaya, caballeroso a final de cuentas, atrevido, pero sin perder ese toque sutil. Yo sonreí nerviosa, por supuesto que quería permitirle muchas cosas, pero de pronto me asaltaba la duda... ¿Me atrevería? Durante la ausencia de mi esposo habían sucedido demasiadas cosas, había ido demasiado lejos, no por mi voluntad, pero ahora... ¿Sería capaz de hacerlo por mi propia iniciativa?

El señor me había dejado a solas con mis pensamientos, había ido al sanitario a atender el llamado de la naturaleza. Yo miraba para todos lados intentando identificar algún rostro familiar. Al no notar ninguno, finalmente me decidí y me puse de pie. Mis pasos me llevaron hasta el baño de damas, no me explicaba el motivo de mi presencia ahí, no tenías ganas de eso, las ganas que tenía eran muchas, pero de otra cosa, por eso mismo decidí cruzar la puerta equivocada.

El señor se sorprendió al verme entrar al baño de hombres, a su vez, no le sorprendió tanto que asegurara la puerta, no sin antes haber revisado que los cubíc**os estuvieran desocupados.

—Señora, ¿qué hace usted aquí? —me preguntó un tanto turbado, mientras contenía la acción de abrir su bragueta—, este es el baño de hombres.

—Lo sé, pero estaba muy preocupada por usted... Y quería venir para cerciorarme de que “todo saliera bien”.

—Yo no creo necesitar...

—Eso es lo que usted dice, pero yo veo que tiene dificultades para abrir el cierre de su pantalón.

Me acerqué, contoneándome exageradamente al avanzar los dos pasos que nos separaban. Solícita, aparté sus manos y me ocupé del asunto. Él no apartaba su mirada, incrédulo, pero bastante excitado, así me lo reveló su miembro cuando logré sacarlo de su encierro.

—Cada vez que lo veo, me gusta más... —Musité, casi como si estuviera a solas con aquel hermoso pene.

—¡Ahhh!...

Su gemido me hizo recordar que el apéndice que yo acariciaba en esos momentos, era parte del cuerpo de alguien más, esa reflexión me arrancó una risa interna. Él me miraba con una extraña mezcla de urgencia y deseo, su semblante compungido me hizo recordar la necesidad primaria que lo había traído a este lugar.

Sin soltar su miembro, lo acompañé a que se pusiera en postura de guerra frente al mingitorio. Con la cabeza me hizo señas, indicándome que descubriera el glande para tener una mejor puntería. Recorrí el prepucio, dejando a la vista su lustrosa cabeza de un rosado cercano al rojo.

Comenzó la acción, sentía en mi mano la presión de su o***a pasando por sus conductos, antes de hacer acto de presencia en el exterior. Nunca había asistido a ningún hombre en ese acto tan excitante. Me calenté mucho apuntando su miembro hacia el mingitorio, pero más cachonda me sentí cuando terminó y me pidió que se la sacudiera.

Como era de esperarse, no se la sacudí ni una, ni dos veces, fueron muchas más.

—Ya, por favor... No quiero venirme tan pronto... Ni hacerlo aquí...Su petición me desencantó un poco, pero suspender aquello era un acto de sensatez. Tuve que tragarme mis ganas de exprimirlo y me aparté. Él, sin guardar su aparato, se fue directo al lavabo y comenzó a asearse las manos. También se dedicó a darle algo de aseo a su amiguito.

—Dios, me dejó todo baboso, mire nada más... Dos o tres jalones más y me hace salpicarlo todo.

Él pretendía guardar su miembro, pero tenía las manos mojadas. Me hizo una petición singular, aunque no sorprendente.

—¿Sería tan amable de ayudarme a devolverlo a su lugar?

Yo no iba a desperdiciar la oportunidad de volver a tocar ese lindo falo. Me le acerqué por la espalda, hasta recargar mis turgentes pezones en su espalda, él respingó como si lo hubiera encañonado con una pi***la. Pasé mis manos a ambos costados de su cuerpo para sujetarle el pito e intentar guardarlo en su sitio. Pero no pude hacerlo, me quedé clavada, acariciando la suave piel, que contrastaba con la firmeza de su estructura interna. Cuando menos acordé estaba de nueva cuenta masturbándolo.

—Por lo visto no puede renunciar a esa costumbre suya de masturbarme cada que tiene oportunidad.

—Puedo detenerme, si quiere...

—Sería horrible que se detuviera en estos momentos, señora... Siga, por favor, siga...

Su súplica fue acompañada de una mirada intensa, clavándose en mi rostro reflejado en el espejo. Mi barbilla se recargaba en uno de sus hombros, al ver cómo giraba su cuello, yo hice lo propio, y nuestros labios se unieron en un beso lujurioso. Intensifiqué el ritmo con que lo masturbaba, acompasándolo con el de nuestras lenguas que se buscaban, enredándose como constrictores a sus presas.

Sin que nuestras bocas se separaran, sus gemidos, que resoplaban agudos en mi boca, me avisaban que estaba a punto. De nueva cuenta, sentí ese miembro enloquecedor, estremeciéndose entre mis manos. Y eyaculó furiosamente sobre el lavabo, salpicando el espejo y dejando cada vez más residuos de su semilla sobre el mármol. Y yo continué sintiendo los coletazos de su serpiente, cada vez más espaciados y tenues. Hasta que todo fue tranquilidad y él respiraba de manera más sosegada. ¡Dios, cómo me encantaba sentir a este hombre experimentando sus or****os! Me sentía orgullosa y poderosa al saber que era yo la que le producía todo ese cúmulo de sensaciones, que lo hacían morir y renacer entre mis manos.

Finalmente, nuestras bocas se separaron. Nos miramos de manera cómplice, aunque en la profundidad de sus ojos yo adivinaba la gratitud por encima de todo. Él tomó mis manos y las elevó para besarlas. Al hacerlo, pudo notar en el dorso de ellas algunos rastros de su es***ma. Al descubrirlo, comenzó a lamer dichos residuos, acumulándolos en su boca. Luego me miró con ardor y compartió conmigo esas escasas gotas contenidas en la punta de su lengua. El beso me pareció por demás morboso, y pareció excitarlo más de la cuenta, porque le incendió la imaginación. Ante mi sorpresa, su lengua buscó los residuos de semen que habían quedado en el espejo, luego hizo lo mismo con los que estaban esparcidos sobre la superficie del mármol del lavabo.

Cuando dio por terminada la colecta, me tomó de los hombros y me atrajo con furia para que ambos compartiéramos en nuestras bocas aquel bocado, ahora más abundante, y más morboso, aunque poco higiénico. Ese beso blanco con semen reciclado disparó mi calentura hasta el cielo y me provocó un orgasmo inesperado, que no supe si era real o si era mero fruto de mi imaginación. Me tuve que abrazar a él para no caer.

Justo en esos momentos escuchábamos el ruido de una herramienta que pretendía entrar en acción para abrir la puerta. Hasta entonces no habíamos prestado atención a las señales provenientes del otro lado, los intentos por abrir y nuestra nula respuesta que los había hecho creer que la puerta se había cerrado por accidente. El señor se anticipó a la acción, quitó el seguro de la puerta y algo dijo de una emergencia médica para mí.

Yo tuve que seguir el juego y en poco tiempo tenía a unos apuestos socorristas prestándome primeros auxilios. No fue necesario hospitalizarme, pues se trataba de una pequeña descompensación de la presión. Él señor y yo nos mirábamos de manera cómplice, pues solamente nosotros sabíamos qué era lo que había provocado esa supuesta descompensación.

Ya sintiéndome un poco mejor (sic), esperaba en la mesa a que mi pareja se desocupara. Se había quedado en los sanitarios, ahora sí usándolos para lo que habían sido hechos.

—Tenemos que dejar de explotar a ese pobre viejito... Cualquier día vas a acabar provocándole un infarto. —Me decía mi esposo, sentándose frente a mí. Me pareció tan atractivo verlo ya sin el disfraz de anciano, después de tantos días separados.

—Son los riesgos que conllevan las enormes diferencias de edad. Pero vale la pena el riesgo, ese morbo me pone tan caliente.

—Lo sé, ya empiezo a creer que lo prefieres a él en lugar de a tu propio marido...

—Tranquilo, amor; sólo se trata de una mascarada, en el fondo, tanto tú como yo sabemos la verdad...

Sonreíamos, volteando a nuestro alrededor, preguntándonos si alguna de las otras parejas que nos rodeaban tendrían un juego parecido al que tanto nos gustaba practicar. Un juego que durante las últimas vacaciones había sido la causa de que prácticamente nos echaran a patadas de aquel hermoso hotelito pueblerino, donde en el pasillo habíamos montado aquel numerito de “celos” que nos había hecho perder los estribos y de paso ofrecer a algunos huéspedes un espectác**o tan indecente como excitante. Nos había dejado mal parados, pero lo habíamos disfrutado a rabiar.

—El balón ha estado mucho tiempo en tu cancha, ¿no crees que ya es tiempo de yo tome la pelota?

—Pues si ya tienes al fruto de tus deseos en la mira, no se hable más, pasemos a la acción. Es lo justo.

Y unimos nuestros labios en un beso, durante el cual esbozamos una sonrisa cómplice, a la espera de nuestra próxima aventura...

Llenare tu cuerpo con caricias tan prohibidas y tan inmorales que tu mente las guardara con ella.Y por las noches cuando...
05/07/2022

Llenare tu cuerpo con caricias tan prohibidas y tan inmorales que tu mente las guardara con ella.
Y por las noches cuando tu cuerpo bañado en lacivas lavas de deseo.
Las recordara para que tu cuerpo no sufran de mi ausencia🌹🌹🌹

Mi corazón te extraña profundamente.
05/07/2022

Mi corazón te extraña profundamente.

Dirección

Bogotá

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Mi punto G publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir