27/04/2026
Qué rico un hombre que gime, en serio.
Dejen de andar vendiendo esa tontería de que el macho de verdad no hace ruido; qué aburrido, qué desconectado.
No hay nada como ese sonido genuino:
el susurro, la respiración cortada, el jadeo que se escapa cuando se deja de fingir el control.
Ese gemido bajo, medio ronco, medio temblado,
que sale cuando realmente se está disfrutando
y no puede sostenerse más.
A veces no se dice, pero cuánto se disfruta un hombre así:
uno que no le tiene miedo a sentir;
que no piensa que el placer lo hace menos hombre;
que entiende que gemir no le quita poder.
No le resta masculinidad.
Le suma vida,
le suma honestidad,
le suma todo lo que hace falta para que el amor físico deje de ser solo se-xo
y empiece a ser encuentro.
Qué rico un hombre que gime,
que no se calla,
que no teme,
que no se esconde detrás del silencio que mata la conexión,
que siente.
Que está ahí:
vivo,
intenso,
presente,
haciéndote saber que lo que haces lo está volviendo loco;
que te disfruta, que te necesita, más que a cualquier otra cosa en el mundo.
Qué rico un hombre así.
©️ Is González -
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