12/12/2025
El estado de la dependencia policial mostrada en esta imagen es, sencillamente, inadmisible. No se trata solo de un espacio donde se aloja provisoriamente a detenidos; es también un lugar donde se reciben denuncias, se atiende a ciudadanos, se resguardan personas en situaciones de riesgo y se desarrolla buena parte del trabajo cotidiano de seguridad pública. Sin embargo, lo que se observa es una infraestructura que avergüenza, que indigna y que expone el abandono sistemático de áreas que deberían ser prioridad absoluta del Estado.
Paredes destruidas, instalaciones deficientes, condiciones insalubres y un deterioro generalizado que no solo afectan la dignidad de quienes trabajan allí, sino también de quienes, por cualquier circunstancia, deben acudir a ese espacio en busca de auxilio o justicia. ¿Cómo se puede exigir profesionalismo, eficiencia y contención a los efectivos policiales cuando se los obliga a desempeñar sus funciones en ambientes que parecen olvidados hace décadas? ¿Cómo puede sentirse seguro un ciudadano si la primera impresión que recibe de la institución es el abandono?
Las autoridades responsables —del Ministerio de Seguridad, del Gobierno Provincial y de la U.R.S. correspondiente— deben dar explicaciones urgentes. No se puede mirar para otro lado mientras las comisarías se derrumban física y simbólicamente. Los edificios públicos son el reflejo del respeto del Estado hacia su propia gente. Y cuando un espacio esencial para la seguridad y la atención ciudadana se encuentra en estas condiciones, el mensaje es claro: hay desidia, hay falta de gestión y hay una alarmante ausencia de prioridades.
Invertir en infraestructura policial no es un lujo ni un favor; es una obligación básica. No se puede hablar de “seguridad”, de “presencia del Estado”, de “compromiso con la ciudadanía”, mientras se permite que una dependencia funcione en condiciones que rozan lo inhumano.
Por eso es necesaria una intervención inmediata: refacción integral, revisión de instalaciones eléctricas, sanitarias y edilicias, dotación de equipamiento mínimo indispensable y un plan serio de mantenimiento que evite volver a este punto de abandono. La seguridad comienza por la dignidad, y esta imagen demuestra que hoy esa dignidad está en crisis.
Las autoridades deben responder. La ciudadanía merece respeto. Y la Policía, para poder cumplir su función, necesita trabajar en un entorno que esté a la altura de la responsabilidad que se le demanda.
FOTO: Info Aguilares