02/12/2019
“Que así sea”
Necesitaba alejarme de todo lo convencional , lo cotidiano me asfixiaba y los que creí que me amaban me demostraban que nó o no tanto ; que ante mi necesidad de afecto y contención era lo mismo que nó.
No tenía miedo, quizás a otra edad no lo hubiese hecho pero a esta altura ¿que podría pasarme?.
Viajaba con muy poco, sin plata y sin celular, lo poco que tenía que decir había quedado en unas lineas desprolijas sobre aquel papel ,que reposarÍa doblado sobre mi escritorio hasta que alguien lo encontrara, y seguramente no sería pronto.
Camine durante bastante tiempo al costado de aquel camino antes de decidirme, en eso un auto se acercaba despacio y no se porque lo elegí para levantar mi mano en señal de aventón.
Una mujer conducía , me senté a su lado y agradecí de inmediato, sin obtener respuesta . Luego giró su cabeza y sonrió.
Sus ojos de un negro profundo me aterraron no se porque y sentí helarse mi cuerpo de pie a cabeza,
me sentí infantil por un instante y trate de iniciar una conversación con ella, comencé agradeciéndole que me recogiera a lo cual tampoco obtuve respuesta, pero sí una nueva mirada, esta vez más prolongada.
Decidí quedarme quieta y esperar, el coche continuaba por el camino, era recto, pude notar que no había señales ni curvas, ni otros autos que nos anteceden o siguen.
Solo árboles a los lados, que se fueron tonalizando de gris, sin flores ,sin aves.
Y la tensión de mi cuerpo desapareció, decidí relajarme y dejarme llevar.
Ahora comprendía quién era y a dónde íbamos...
MARCELA N. GALLARDO.