04/08/2026
Querida María, sería imposible mostrar en este vídeo todo lo que hemos vivido pero más o menos muestra las diferentes etapas que hemos compartido.
20 años es una cifra que impone respeto y yo creo que ese ha sido el secreto de nuestra relación: el respeto.
Hoy, al reflexionar sobre estos 20 años, no puedo evitar sentirme abrumado por la gratitud y el amor que tengo por ti. Desde el primer día, has sido mi compañera, mi mejor amiga, mi apoyo y la razón detrás de muchas de mis sonrisas y éxitos personales y profesionales y siempre te has mantenido en un segundo plano sacrificándote. Gracias, nunca podré pagártelo.
Juntos hemos construido un hogar lleno de amor y risas, en el que nuestras hijas, Gabriela y Aitana, florecen cada día. Verlas crecer y convertirse en personas increíbles es un reflejo de la maravillosa madre que eres. Tu dedicación, paciencia y amor incondicional han dejado una huella imborrable en sus corazones y en el mío.
A través de los altibajos, siempre hemos encontrado la manera de seguir adelante, de reír, de aprender y de apoyarnos mutuamente. Eres mi roca, mi inspiración y la luz que ilumina mis días.
Gracias por cada momento compartido, por cada risa y por cada lágrima. Mi amor por ti solo crece con el tiempo, y espero que sigamos creando recuerdos juntos, disfrutando de nuestra familia y enfrentándonos a la vida codo con codo por lo menos otros 20 años más.
Te amo profundamente, hoy más que nunca.
Con todo mi cariño,
David